… y Amebo se puso en pie

por Sep 28, 2022Bitácora0 Comentarios

Domingo 18 por la mañana. Después de dos intensos días, el cuerpo y la mente nos piden una pequeña pausa para reconectar con nuestros cuerpos, mentes y sentidos. Hoy empezaremos con yoga de la mano de Bea García. “En las mañanas del festival abrimos con yoga-cuentos a las once de la mañana los tres días. Este es un espacio para compartir historias y mover nuestro cuerpo de manera consciente… ¡o semiconsciente, según la energía del grupo!”, nos explica entre risas. ‘Conto Ioga’ es una actividad de marcado carácter familiar, aunque “algún día también ha venido una persona sola, y no era un peque”, donde la narración oral juega un papel fundamental a la hora de “movilizar el cuerpo, tomar consciencia y compartirnos desde el juego”.

Con espíritu renovado y animado para afrontar esta jornada final, decidimos ponernos guapos y guapas antes de asistir a los últimos espectáculos. Laura Corral asiste por segundo año consecutivo al Titiriguada para ofrecernos “desde cortes de pelo hasta peinados fantasía, la exploración en el propio cabello, y siempre desde el respeto a nuestro cuero cabelludo y a todo lo que nos echamos en él. Yo trabajo de una manera natural y en este Titiriguada en concreto me apetece mucho que disfrutemos y que aprendamos a llevar toda esa fantasía y toda esa ilusión con nuestros peinados, que nos atrevamos un poquito”. Y, si nos atrevemos mucho, también podemos pasar por el pintacaras y comprarnos una camiseta conmemorativa de la feria.

Como en 2021, el Colectivo Nosotr@s nos trae una propuesta escénica diferente, atrevida, transgresora y nada convencional. Danza, música y expresión corporal para presentar ‘La madeja que nos maneja’. En palabras de Miriam Moraga, una de las cinco miembros de este grupo: “Es una metáfora con una serie de hilos que nos cuenta cómo, al final, somos manejados y cómo, si conseguimos coger las riendas de nuestra vida, manejamos nosotros todo aquello que nos viene, nos llega, lo que se va… nuestra vida, en general”.

Al son de un acordeón en directo, los títeres de la Compañía Pelele, de Francia, representan ‘La muerte de Don Cristóbal’. Una historia y un personaje que, conviene recordar, estuvieron prohibidos hasta hace unas décadas en nuestro país. “Este espectáculo intenta revivir a un personaje que era tradicional en la polichinela española y que desapareció en la época de la dictadura porque fue prohibido por Franco”. Paz Tatay, española de nacimiento y francesa de adopción, es la creadora de las marionetas y la autora de este libreto en el que “he intentado recrearlo a mi manera con el espíritu y el carácter que tenía, irreverente y gracioso, un espectáculo para todos los públicos, que gusta también a los adultos y a todo el mundo.”

Llegamos a uno de los momentos más esperados. Fuera del recinto, acompañado por los alumnos y alumnas del taller ‘La máquina de destraumatizar’, y por su profesor, Andrés Anguita, el gran y querido Amebo espera su gran momento sentado frente al portón del Palacio del Infantado. Este títere gigante se convertirá, en los próximos minutos, en el gran protagonista de una performance de danza y música en directo en la Plaza de España, donde numeroso público, formando un gran círculo a su alrededor, aplaudirá con ilusión su puesta en pie y le acompañará hasta unos metros más allá del acceso a los jardines. “¡Aquí estamos!”, declama Andrés en un tono que mezcla alivio y entusiasmo. “Acabó el proyectito y ya estamos aquí […] gracias a la Organización del Titiriguada por esta oportunidad tan bonita. Estoy muy contento, estamos todos muy contentos. ¡Hemos llegado al bar! ¿Por qué será?”, exclama entre risas.

El Titiriguada 2022 va acercándose a su fin. Pero aún hay unos protagonistas pendientes de los que hablar: son esos numerosos chicos y chicas, de todas las edades, que visten unas llamativas e inconfundibles camisetas naranjas. Quizá no sepáis los nombres de todos -lo confieso: yo todavía olvido alguno- , pero les habréis visto en la carpa de información, ayudando en los escenarios, grabando vídeo, tomando fotografías, preparando una gran paellada final y sirviéndonos refrescantes bebidas o un delicioso queso de cabra de la provincia en el Chupa Grifos Bar de Títeres. Son quienes, mucho antes de abrir las puertas al público el primer día, descargaron camiones, organizaron espacios, desplegaron sillas y asistieron a invitados y artistas como chóferes, guías o lo que pudiera surgir. Ellas y ellos son el motor y la columna vertebral de una gran fiesta que, ya con la Orquesta Malphino sobre el escenario, empieza a tocar sus últimas notas.

Extenuado y anonadado por algunas actuaciones que he visto y no conocía. Y súper feliz. Muy feliz”. Tato, casi siempre locuaz y tremendamente hablador, solo acierta a decir unas pocas palabras con profunda alegría y gratitud mientras la multitud baila en la despedida del Titiriguada. Pero también confiesa: “El año que viene ya lo tengo más o menos maquetado, además han salido muchas ideas de aquí, de titiriteros que me han recomendado, ya sabiendo la magia del festival, la atmósfera y todo el equipo que tenemos para cuidarles”. Algo que sin duda ha calado muy hondo entre los artistas, veteranos o debutantes en este festival, que durante tres días han mostrado sus artes y sus talentos desde diferentes escenarios al público alcarreño.

Tato deja caer la posibilidad de estudiar un pequeño cambio de fechas y adelantar Titiriguada 2023 para el fin de semana anterior, el de la Virgen de la Antigua, y no coincidir plenamente con las ferias de la ciudad.

Pero eso será, en todo caso, dentro de doce meses.

Ahora toca cerrar el telón con alegría, música, risas y felicidad compartida.

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