¡Titiriguada ya está aquí!

por Sep 15, 2022Bitácora0 Comentarios

Ya se respira Titiriguada en nuestras calles. No solo entre afines, artistas y miembros de la organización, que ya cuentan cada minuto contrarreloj que falta hasta las once de la mañana del viernes 16 de septiembre -hora de la apertura “oficial” de la feria-, sino también en algunos rincones de la ciudad donde estos días ya se han ido celebrando y disfrutando algunas actividades a modo de aperitivo.

Tras el celebrado regreso por todo lo alto en 2021, tras un año de retraso debido a la pandemia, y otros nueve de, digamos, “exilio forzoso”, esta novena edición se presenta más mágica e internacional que nunca con más de treinta propuestas entre espectáculos y talleres de la mano de una docena de compañías nacionales e internacionales que, durante tres días, llenarán de animación, colorido y magia los jardines del Palacio del Infantado y sus alrededores.

 

Érase una vez en Londres

 

Pero, ¿cómo y cuando nace Titiriguada? Curiosamente, casi a 1.700 kilómetros de Guadalajara, cuando un jovencísimo Alberto San AndrésTato, para los amigos-, residente por aquel entonces en la capital británica, conoce al titiritero peruano José Navarro, quien le invita a trabajar con él como técnico de luces y sonido en sus espectáculos: “Durante unos años, tuve la oportunidad de viajar por todo el mundo y descubrir otras propuestas artísticas y escénicas de diferentes países. Así es como me enamoré del universo de los títeres”.

 

Es en Reino Unido donde lleva a cabo sus primeros pasos como profesional creando estructuras y títeres gigantes, participando en demostraciones, carnavales, parades, etc, hasta formar su propia compañía de títeres de hilo con Andrés Anguita: “Cuando lo conocí era un crío”, recuerda con media sonrisa pícara. “Ya habíamos coincidido antes en Guadalajara, pero fue después, cuando coincidimos en Londres y empezamos a trabajar juntos. Él te dirá que yo fui su maestro. Y yo, como maestro, no digo nada… bueno… el chaval iba bien, ¿eh?” (risas) “Tato es un alma inquieta, sobre todo en el arte”, continúa, “y lo que a él le gusta mucho es conocer, explorar, organizar […] Tato es un conseguidor al que también le gusta trabajar de artista”.

 

Títeres en Guadalajara

 

Fue un técnico municipal de festejos, Francisco Olmeda -ya jubilado-, quien en 2007, en cierto modo, puso la primera piedra del Titiriguada. “Este señor se enteró de que yo empezaba en el mundo de los títeres, que vivía en Londres, que tenía otras visiones, otras miradas… y me propuso hacer una muestra, que el primer año apenas llegó a albergar media docena de compañías”, cuenta Tato. Fue un evento, relativamente pequeño, en el Parque de la Concordia, y ya entonces se enmarcaba dentro del programa de Ferias y Fiestas de Guadalajara.

“Lo recuerdo como una celebración, lo que ha sido siempre el Titiriguada”, rememora con orgullo la actriz y cantante Marta Marco, quien siempre estuvo implicada en este evento “ya desde sus inicios”. Pero apunta a Tato como gran motor y corazón de “esta idea que fue apoyada por quienes nos dedicamos a las artes escénicas y nos llamó desde un primer momento.” Ya por aquel entonces “nos juntamos una serie de personas” para llevarlo adelante, porque si en algo se destaca Guadalajara, “su sello, es su gran red de colaboradores y de voluntariado ciudadano. Aunque Tato es el director, él es una persona que le gusta escuchar y apoyarse en sus colaboradores, por lo que yo siempre me he sentido muy implicada desde el primer momento”.

Tras aquella primera muestra, Titiriguada fue poco a poco consolidándose, hasta completar un programa de varios días, decenas de actuaciones, multitud de artistas de todo el mundo –“casi todos provenientes de Londres”, apunta Tato, “lugar donde yo vivía y de donde yo les conocía, pero es una ciudad tan multicultural que puedes encontrar gente de casi cualquier país”-. Todo ello sin dejar de lado las propuestas que ofrecían compañías y asociaciones tanto del territorio nacional como de carácter más local.

Recuerda Marta Marco: “Yo estaba especialmente implicada con los espectáculos que se hacían cada año desde Gozarte”, que era la asociación cultural desde la que se organizaba el propio Titiriguada, donde “se creaba también un espectáculo para Titiriguada, y éramos, a saber cuánta gente… dieciocho, dieciséis personas, dependiendo del año. Elena Revuelta hacía todos los vestuarios y un montón más de personas construían los títeres, teníamos músicos en directo… hacíamos pasacalles o espectáculos itinerantes de artes escénicas, con sus paradas en la Calle Mayor, por la Concordia, otro año subimos hasta el Parque de la Amistad para bajar después hasta la Plaza Mayor, otro año estuvimos en la plaza del Palacio del Infantado que hoy se conoce como Plaza de España, para realizar otras actuaciones menos itinerantes pero también de calle. Eran grandísimas, y había que crear un espectáculo nuevo en cada edición, y eso nos llevaba todo un año de preparación: nos reuníamos para desarrollar la dramaturgia en equipo, plantear las propuestas de dirección o directrices que llevaría el espectáculo y, a principios de septiembre, comenzaban los ensayos para luego representarlo durante el Titiriguada”.

Así, durante varios años, hasta llegar a un punto culminante en el año 2011 con más de treinta compañías dándose cita en esta fiesta de los títeres en Guadalajara. Tato reconoce que el apoyo del público es fundamental, pero se queda “con la satisfacción, el reconocimiento que la gente de fuera, quizás en petit comité, te hace, felicitándote por la organización y el resultado” de Titiriguada.

 

Travesía en el desierto

 

Entre tantas alegrías y parabienes, Tato no esconde las dificultades que ya entonces entrañaba poner en marcha un evento de esta magnitud: “Yo he utilizado los escasos recursos que obtenía por parte del Ayuntamiento para triplicar su eficiencia, ya sea pidiendo favores, a través de relaciones personales, conociendo a las compañías, pagándolas a través de intercambios y trueques, para que Titiriguada ganara notoriedad y destacara dentro de un programa de fiestas que a mí siempre me ha parecido un lago y no quería que este evento fuese solo una gota más. Yo quería poner mi isla”.

Sin embargo, llegó un momento en que la frágil cuerda que unía el consistorio alcarreño con el Titiriguada y su director terminó por romperse en el año 2012, probablemente desgastada, entre otras razones, por la profunda brecha abierta por aquel entonces entre los gobiernos nacionales, autonómicos y municipales con el mundo de la cultura: “Es difícil hablar de lo que pasó, porque probablemente ambas partes -yo, por mi parte, y el político de aquel entonces- tengamos versiones diferentes. Yo puedo decir que ya desde la cuarta edición del Titiriguada empecé a querer profesionalizarlo”, es decir, pasar de organizarlo como una asociación cultural a hacerlo como una compañía profesional. Así, “yo quería fijar unos tiempos, unas coordenadas presupuestarias, un trabajo en equipo que veía que no llegaba”, además de un cierto empeño de sacar Titiriguada del programa de ferias y fiestas para que fuese cogiendo entidad propia. “Agradezco enormemente a todos los concejales de festejos que han hecho posible Titiriguada, pero cuando voy a otros festivales de títeres o de danza y les digo (a los organizadores) que Titiriguada está promocionada por una concejalía de festejos, se sorprenden, porque no es lo usual. Lo que fomentamos es cultura, y a mí me encantaría que Titiriguada fuera de la mano de cultura”, sin tener por ello que dejar de tender la mano a Festejos o a cualquier otra concejalía que el Ayuntamiento considerase pertinente.

Titiriguada tuvo seis ediciones, pero “en 2011, cuando acabó el festival, yo ya empecé a mencionar públicamente que el barco estaba zozobrando”, confiesa Tato, a lo que sucedió, ya en 2012, una llamada al orden por parte del equipo de gobierno. “Me dijeron que habían visto que la palabra Titiriguada estaba ya registrada, a lo que yo les respondí que por supuesto, que la había registrado yo seis años atrás”. Desde el consistorio se entendió que este fue un gesto de cierta codicia, en busca de un beneficio particular, algo que Tato niega tajantemente: “Yo lo que quería era proteger a Titiriguada de que otros lo utilizasen de esa forma. Pero esto levantó una ampolla incurable que supuró de largo”, convirtiéndose en un período de nueve años de parón tras aquella ruptura.

Un auténtico mazazo que, como cuenta Marta Marco, se vivió “con estupor, con tristeza, con dolor… cuando se te va de las manos, cuando lo pierdes, y es algo tan bonito que funciona tanto, que se celebra tanto… es que es una gran pena, es apoyado por la ciudadanía…” ¿Por qué se pierde? “Por unos malentendidos, unos desacuerdos, una mala intervención política que decidió cercenar el Titiriguada y convertirlo en una cosa que no se parecía en nada. Perdió su esencia cuando cuando pasó a ser el Festitiriguada”, un evento promocionado desde la propia administración municipal que en poco o nada se parecía a la genuina propuesta que durante seis ediciones había impregnado de una magia especial las calles, parques y jardines de la ciudad. Titiriguada era -es- un festival de teatro total, con títeres, marionetas de hilo, muñecos, sombras, un escaparate de las propuestas escénicas más vanguardistas del momento, internacional, original, diferente, transgresor… Festitiriguada arrancó como un pequeño festival de guiñoles para rápidamente convertirse en una fácil y complaciente cita de muñecos e hinchables que apenas aguantaría tres años más en el programa municipal de fiestas. Tato no puede evitar calificar aquella etapa como “algo dolorosísimo [….], de hecho yo lo somaticé hasta físicamente. Tengo un recuerdo áspero del Ayuntamiento de por aquél entonces, porque yo creo que no supieron valorar el trabajo hecho.”

 

Renace Titiriguada

 

Tato afirma que “Cuando el Ayuntamiento me echó así, yo dije que no volvería a luchar por Titiriguada, a no ser que Titiriguada me llamara a mí”. En esa convicción se mantuvo firme durante casi una década, tiempo en el no solo ha cambiado radicalmente de sector profesional –“ya no me dedico a los títeres, ya no soy mánager de artistas, ahora ando por otros derroteros, como la agricultura”– además de, en lo personal, formar una familia.

Hasta que un día, Tato recibe una llamada inesperada: “Marta Marco, mi amiga, me dice: ¿Tú has visto el programa electoral del PSOE?. Yo respondí que no, porque no suelo leer ese tipo de lecturas… me lo pasaron y vi que el primer punto […] dentro del sector cultural estaba Titiriguada. Eso fue como una palmadita en la espalda y pensar que no habíamos hecho las cosas del todo mal, ¿no? Yo me enteré así.”

A partir de aquí, Tato se reunió con Eusebio Robles -hoy, delegado de la Junta en Guadalajara- cuando, recién ganados los comicios locales por parte del PSOE y la candidatura de Alberto Rojo, aún no estaba conformado el nuevo equipo de gobierno municipal, pero ya recibió el calor, el apoyo y la puesta en valor de cara a esta actividad que tanto se había echado de menos durante casi diez años. “Y yo dije: pues aquí estoy, los contactos los sigo teniendo, yo soy de aquí, GTV, y Titiriguada se construye a partir de muchas pequeñas obritas por parte de muchas personas que siguen viviendo aquí”.

Sin embargo, el esperado regreso en su formato tradicional tuvo que esperar un poco más de lo deseado. Volvió Titiriguada en 2020, sí, pero la pandemia y las restricciones sanitarias obligaron a desmontar el programa previsto de cuatro días y reducirlo a una sesión única online de la mano de Lidia Rodríguez Correa y su colectivo Teatro en el Aire titulado ‘Semillas en el asfalto’.

Por fin, en septiembre de 2021, volvía Titiriguada a los jardines del Palacio del Infantado. Y Tato, como es de esperar, no puede evitar esbozar una gran sonrisa recordando aquél reencuentro: “Fue muy bonito, muy relajante a pesar de que (organizarlo) es extenuante […]. Un trabajo que ha empezado hace tantos años lo ves de nuevo vibrar, ves de nuevo a la gente emocionarse, es muy bonito y hacen falta más cosas así, de calidad, menos batalleo…” Marta Marco se suma a este sentimiento y pone el foco también en la prensa local y en la ciudadanía de Guadalajara, que durante este parón nunca olvidó esta feria: “Cada pocos meses, se volvía a hablar del Titiriguada […] y nosotros, el equipo, nos enviábamos (las publicaciones) unos a otros y nos emocionaba pensar en ello, aunque nunca pensamos que volviera en serio.” Durante tres días, más de una treintena de espectáculos llenaron de magia, versos, música, color y, sobre todo, títeres de todo el mundo y de todo tipo invadieron la ciudad. No faltó, por supuesto, el talento local, con ‘Blu, historia de una semilla, a cargo de las compañías Gozarte y Naranja Lima; ‘Pinocho’, de Ultramarinos de Lucas; o ‘Madre Tierra’ de Amoramar Danza, compañía que este año cumple su décimo aniversario y lo celebrará en Titiriguada 2022 con una nueva propuesta artística bajo el nombre de La Buena Compañía, grupo formado a partir de las clases de danza contemporánea que Victoria Valdearcos imparte en su escuela, aquí, en Guadalajara: “No son profesionales pero son bailarines que ya llevan tiempo y que tenemos esa necesidad de salir un poquito más a expresarnos, a hacer ese camino de bailarinas y bailarines, de expresarse con público”, nos explica Vicky. Y, para este Titiriguada, “estamos preparando una pieza que se llama ‘Impacto de danza’ y que empezamos a construir en abril de este año cuando celebramos el Día Internacional de la Danza en el Museo Sobrino.” Allí se inspiró en la obra de este artista, fijándose sobre todo en el movimiento y el dinamismo que sugieren sus obras escultóricas.

 

No solo títeres

 

Otro de los nombres más conocidos y reconocibles del programa de este año es el de Estrella Ortiz, que por primera vez estará en el escenario del Titiriguada: “Me preguntó Alberto, el director, si yo tenía en mi repertorio algún tipo de teatro de objetos. Yo me dedico desde hace muchísimos años a la narración oral, pero hay una faceta de mi trabajo en el que los objetos que creo son libros. Yo lo llamo ‘Arte y Libros’ porque son libros inventados por mí, a veces realizados por mí y otras veces encargados, en los que aúno la palabra y la poesía con la manipulación de unos libros especiales, un poco mágicos, sencillos pero a la vez ingeniosos”. Así creó un espectáculo llamado ‘Los libros transparentes’, y que sin duda será uno de los momentos más emocionantes a cargo de una de las artistas más queridas por parte del público.

Artistas de Reino Unido, Francia, Perú, México, Venezuela, Colombia, Alemania, Indonesia y Ucrania se darán cita también estos días en Guadalajara con sus propuestas, animaciones, espectáculos y talleres. Compañías como Pelele, Brillantina, Théâtre Jaleo, Hugo e Inés, Marionbrand o Articulario, o nombres propios como José Navarro, Omayra Martínez, David Navares o Juan Catalina son solo algunos de los muchos que nos brindarán su talento. Como apunta Estrella Ortiz, “nos ofrece, a la gente de la ciudad, la posibilidad de conocer trabajos de otros lugares del mundo, directamente, y eso es enriquecedor a nivel cultural […] La programación aúna por un lado contar con artistas locales, lo que me parece un valor muy importante, y por el otro, invitar a personas de lugares alejados que de otra manera no podríamos verlos.”

Tampoco faltarán los artesanos y libreros que mostrarán sus obras y creaciones en el mercadillo de la feria, o las ambientaciones artísticas y musicales que en momentos puntuales, durante los tres días, animarán a quienes se acerquen a los jardines del Infantado. “El mercadillo del Titiriguada, este año, lo hemos separado un poco por temáticas […] Están, por ejemplo, los puestos que venden títeres, que sería lo más evidente; luego están los colectivos como El Rincón Lento; luego están los que vienen bajo la etiqueta ‘De la tierra’, aquí entrarían todos los pequeños productores, hortelanos, etcétera; los artistas y artesanos que traen trabajos elaborados con materiales reciclados, madera… editoriales independientes que vienen de Valladolid o Madrid […] por el público que atrae Titiriguada, que es el público al que ellos se dirigen. Yo creo que la programación del mercadillo, que tiene también mucho trabajo, es algo que también atrae a mucha gente y le da mucho colorido y mucho ambiente”.

Titiriguada engloba también otras propuestas artísticas, como dos rondas de espectáculos diarios para colegios de la ciudad durante las mañanas de los días 13, 14 y 15 de septiembre, o el taller impartido por Andrés Anguita en el Centro Social de Casas del Rey en las tardes del 5 al 15, dirigido principalmente, pero no exclusivamente, a adultos y profesionales de las artes escénicas: “Cuando Tato me lo propuso”, nos cuenta Andrés, “me dijo que le gustaría hacer algún trabajo con la gente de los primeros años del Titiriguada. Yo le dije: Mira, lo que pasa en Guadalajara es que hay mucha gente con talento pero es un sitio un poco pequeño, entonces me gustaría que se conectara gente de la música, del baile, del teatro, de las marionetas -que aunque no haya mucha, los hay-,  y a ver si tenemos una experiencia interdisciplinar. O sea, el que sea pintor, que pinte, el que sea bailarín, que baile, el que sea escultor, que haga marionetas, pero además sacarles de la zona de confort, y así el que baile que también mueva marionetas… juntarnos todos y tener así una experiencia completa de crear un espectáculo entero desde la nada todos juntos”. El resultado, único sin duda, se presentará y se verá durante los días fuertes del Titiriguada en el Infantado.

El Titiriguada, como muy bien resume Estrella Ortiz, “es un formato de festival pensado para que pueda disfrutarlo cualquier persona, para público familiar, y con la connotación que tienen los títieres de ser algo con mucha realización artística […] Creo que merece la pena acudir a este festival porque no todos los días del año se puede disfrutar de algo tan variado, tan interesante y tan divertido”.

Marta Marco añade: “Si las personas que aún no conocen el Titiriguada tienen ganas de conocerlo, lo que van a encontrar son un montón de espectáculos para todo tipo de sensibilidades, más divertidos, más emotivos, más tiernos, más transgresores, más clásicos… con un montón de fórmulas para desarrollar y trabajar con los títeres.”

Como cita la web del festival, “los títeres nunca han sido únicamente para niños: los títeres son también para niños”. Una web que no debéis dejar de visitar para conocer de primera mano todas las propuestas, espectáculos, lugares y horarios de todo lo que nos trae este, sin duda prometedor y apasionante, Titiriguada 2022.

El Podcast de Isra Calzado sobre el Titiriguada

por Isra Calzado

Ciudad de las Luces

En esta edición del Titiriguada tenemos un regalazo: llega el proyecto City of lights (“Ciudad de...

… y Amebo se puso en pie

Domingo 18 por la mañana. Después de dos intensos días, el cuerpo y la mente nos piden una pequeña...

De los cuentos transparentes a los pecados capitales

“Buenos días, señoras y señores. Yo me llamo Estrella Rotundifolia. Y lo que más me gusta es...

Princesas, insectos, maletas y el último niño del mundo

Es viernes 16 de septiembre. Nos situamos a la entrada de los jardines del Palacio del Infantado...